Un “Mar Emergente” recala desde hoy en la sede institucional de la Autoridad Portuaria de Vigo

Rastros del Silencio, Fauna, Home á deriva, Interior y Último resquicio son las obras que integran la muestra Mar Emergente que desde este miércoles se puede visitar en la entrada del edificio institucional de la Autoridad Portuaria de Vigo. Impulsada por el Campus del Mar, al amparo de su iniciativa Scientists meet Artists, la exposición muestra esculturas, fruto del trabajo conjunto de cinco investigadores e investigadoras del CIM-UVigo con otros tantos reconocidos artistas plásticos.

Tras su inauguración hace casi un año en el edificio Redeiras de la UVigo, la iniciativa, que contó con la colaboración y cofinanciación de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología – Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, FECYT, llegó hoy al edificio institucional de la Autoridad Portuaria, donde este mediodía fue inaugurada por el rector de la Universidade de Vigo, Manuel Reigosa, por el presidente de la Autoridad Portuaria, Carlos Botana, en un acto al que también asistieron el director del Campus do Mar y CIM, Daniel Rey, y los artistas Liliya Pobornikova y Nando Álvarez. Para el rector, la investigación marina siempre estuvo en el foco y “nosotros somos una de las mejores universidades del mundo en este ámbito y queremos seguir expandiendo este conocimiento entre las empresas y la ciudadanía. Esta es una iniciativa que va más lejos y que quiere desde las enseñanzas más iniciales que la gente se acerque al mar”, dijo Reigosa.

Por su parte, el director de la Autoridad Portuaria destacó el valor y la novedad que supone unir arte y ciencia, así como la importancia de trasladar el conocimiento científico a la infancia. “Tenemos que alcanzar que los niños miren hacia la ciencia, la ingeniería y el mar cómo algo muy interesante para su carrera”, dijo Botana, para quien el mar “es la solución a muchos de los problemas del mundo”. Mientras, Daniel Rey, director del Campus do Mar y CIM recordó que “el proyecto Scientists meet Artists trata de obtener la generosidad y capacidades que tienen de transmitir emociones los artistas para que nosotros podamos transmitir a la ciudadanía temas que tienen que ver con la alfabetización oceánica y como influye en nosotros”. Rey agradeció la colaboración de la Autoridad Portuaria con la Universidade de Vigo desde hace muchos años y ahora más reforzada, si cabe, con un presidente que el director del Campus do Mar recordó que es egresado de la institución académica viguesa.

Ciencia e arte fusionadas en cinco obras

Este proyecto innovador en el que investigación y creatividad van de la mano comenzó con un encuentro de los y de las artistas con el personal investigador para conocer su trabajo, para a continuación iniciar en sus talleres el proceso creativo, fruto del que emergieron cinco obras escultóricas que muestran la simbiosis entre los mundos científico y artístico.

Interior, nacida de la fascinación por las formas orgánicas y sobre cómo estas resuenan con las emociones es una invitación a la reflexión, a la busca del interior y al contacto con lo natural. La colaboración entre la especialista en criobiología y biología de equinodermos Estefanía Paredes y la escultora Lyliya Pobornikova fue la que dio vida a esta obra. Del tándem entre Fran Ramil, especialista en invertebrado bentónicos marinos, y el artista Nando Álvarez surgió Fauna, una escultura de mármol portugués rosa y gris inspirada en la fauna submarina con un diseño fluido que evoca corales, anémonas y moluscos y formas en punta y curvilíneas que reflejan la complejidad de los ecosistemas profundos. El contraste entre el mármol rosa y las vetas grises acercan dinamismo, mientras que la superficie pulida realza las texturas del mármol.

Por su parte, Último resquicio, una serie de esculturas que explora la intersección entre la pesca y el cambio climático, destacando la alarmante merma de los recursos acuáticos surgió del trabajo conjunto de la responsable del grupo Future Oceans Lab Elena Ojea y la artista Itahisa Pérez. Se trata de obras que transmiten la huella devastadora de la intervención humana y resaltan la urgencia y fragilidad de la situación ambiental, invitando a reflexionar sobre la responsabilidad del ser humano en la preservación del ecosistema.

La muestra se completa con Hombre a la deriva, una estructura ortoédrica regular sobre la que se desarrolla una escena en aparente equilibrio y donde algunos de los elementos rompieron provocando un movimiento en la parte superior en forma de onda sobre la que flota un cubo y un ser humano. La escultura, nacida de la colaboración entre Moncho Gesteira, catedrático de Física Aplicada y responsable del grupo EPhysLab, y el artista Amancio González capta el momento de esa ruptura previa al desmoronamiento: el equilibrio pronto desaparecerá y el ser humano está en estado de incertidumbre. Finalmente, de la unión entre la investigadora Paula Diz, especializada en microfósiles marinos, y la escultora Noemí Palacios surgió Rastros del Silencio, tres piezas en alabastro que abordan las etapas de deterioro de los océanos debido a la acidificación y que actúan como declaración visual sobre la importancia de preservar el medio marino.

Fuente: DUVI

 



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